Como cada año por estas fechas, me ausento una semanita, para hacer un viaje, donde a mi mujer y a mi, nos lo den todo hecho, por lo que no pude asistir a la etapa programada para este día y la crónica la tubo que hacer el amigo Francis ( el ojo que todo lo juna o El Playu, según queráis), por lo que paso a cortar y pegar la crónica que el me envió, agradeciéndole la sustitución como reportero oficial, aunque después de leerla, me da pena habérmela perdido, por lo animada que resultó al final
La única crónica (por esta vez):
Salida del lugar habitual (Pryca), a las nueve, haciendo una primera parada dónde el punto limpio de Tremañes hasta la nueve y media por si se acercaba Tori, lo cual no ocurrió. Con lo que tiene una falta sin justificar y tendrán sus padres, o hermano mayor en este caso, que traer una nota firmada con los motivos de su no comparecencia.
Tomamos, los tres catalinos de hoy, Carlos, Pedro y el que escribe (ya os daré explicaciones el sábado de porqué esi apodo) camino por esa deliciosa ruta que nos conduce a través de Veranes hasta La Venta del Jamón en dónde disfrutamos con unos maravillosos repechos que te animan a seguir dando pedales con ilusión el resto de la mañana .
A partir de ahí comienza para mi una aventura consistente en averiguar en qué lugar de la geografía central asturiana me encontraba, porque estoy convencido de que mis compañeros de ruta trataron de “volveme llocu dando vueltes de un lau pa otru”.
Por fin llegamos al alto del Escampleru no sin antes subir un repechín que era pa cagase en su madr…, y en dónde el amigo Pedro empezó, lo siento Ángel la vida es así de dura, a esprintarme al final de las subidas “pa quitate el Premiu de la Montaña”.
Tomamos el cafetín en Casa Fernando (creo recordar), puesto que el Bar del alto estaba cerrado.
La vuelta, por la antigua carreta de Avilés a Grao, supuso uno de los episodios más acongojantes que relatar se pueda, pues sin darnos cuenta nos metimos en medio de un rally (y esto Ángel no es coña), en donde en cada curva nos cruzábamos con un coche metiendo unos bufidos que “poníen” los pelos de punta.
Por si fuera poco bajando en dirección a Los Campos, por una carretera pistonuda pa que te salten los empastes dentro de la boca, pego un llantazu y reviento la cámara. ¡Hala ponte en mitad del tramu de rally a cambiar el reventón!
Por fin llegamos los catalinos a Los Campos y retornamos tranquilamente para Gijón, no sin antes en la subida a Tabaza el nuevo Cadel Evans del Llano (Pedro), aparece justo en el final de la subida resoplando como una 251 (Tori sabe lo que ye) para volver a esprintar y coger nuevos puntos.
Llegada a Gijón con foto de rigor en la gasolinera de Tremañes y despedida por mi parte hasta próximo fin de semana.
El ojo que todo lo juna.
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