jueves, 22 de septiembre de 2011

Ruta a Covadonga





Como cada año por estas fechas, toca ir a Covadonga en bicicleta a rendir homenaje o lo que sea a "La Santina" (cada uno lo tome como quiera). En esta ocasión cuatro fuimos los participantes, faltaba Francis, para el quinteto, que sigue recuperándose de su accidente en moto y al que todos deseamos una pronta y satisfactoria recuperación,  Carlos, Pedro, Tori y yo, de los cuales, por razones de intendencia, solo dos completamos el recorrido de ida y vuelta completo, Pedro y yo.
 A las 8:30 habíamos quedado en el punto de encuentro, al lado de la Iglesia de Roces, para desde allí iniciar la etapa. Después de que Carlos se hubo colocado toda la indumentaria ( había venido en el coche que haría de apoyo durante parte del recorrido) y tras la foto de los tres que iniciamos la etapa, Carlos, Pedro y yo ( Tori haría de conductor y fotógrafo en el primer tramo hasta Infiesto) comenzamos el recorrido. Las condiciones meteorológicas no eran las mas adecuadas, pues amenazaba con llover de un momento a otro y aunque se mantuvo sin hacerlo, el primer tramo, la subida y bajada de La Madera, la hicimos bajo una capa de niebla u orbayu, que toco los coj...... bastante y nos mojo un poco los pies. El ritmo de la subida, contenido, pues nos quedaba un largo trecho y el de la bajada igual, para no sufrir un accidente que estropease el día, dado el estado de la carretera y siempre marcado desde el coche de equipo por el director, en esta ocasión Tori "Matxín". Una vez llegamos al llano, las condiciones de la carretera mejoraron bastante y nos permitió aumentar un poco el ritmo, aunque la amenaza de lluvia no cejase. Paso por Pola de Siero, Nava y llegada a Infiesto, siempre bien dirigidos desde el coche por el director de equipo (Tori) y con alguna foto de por medio, fallida por la velocidad que llevábamos. En Infiesto, hicimos la primera parada para avituallar, contratar la comida para el regreso y dejar el coche aparcado, para desde allí, aumentar el grupo de ciclo-turistas a cuatro , el director pasó a ser corredor. Un café y algo mas que llevarse al cuerpo y de nuevo emprendimos la marcha hacia Covadonga. Aunque los tres de inicio llevábamos buenas piernas, como Tori iniciaba allí su recorrido, intentamos marcar un ritmo contenido y digo intentamos, pues en alguna ocasión yo me olvidaba de ello y tiraba mas de la cuenta, para perjuicio del debutante y los tres restantes tenían que llamarme al orden. Al paso por las cercanías de Arriondas las piernas de todos ya tenían el tono adecuado y pude poner un ritmín, aunque siempre controlado por el resto del grupo ( quita esi plato Gelín, cabr....n  decian algunos). Paso por Cangas de Onis, como siempre lleno de gente y llegada a la rotonda de Corao, donde tomaríamos el desvío hacia el punto de destino. La lluvia nos seguía respetando, pero amenazando y como la carretera se tornaba hacia arriba, la velocidad aminoraba por momentos. Casi llegados al final, fuimos adelantados por una cantidad extraordinaria de motoristas con sus grandes máquinas, que también "peregrinaban" a Covadonga y a los que encontramos aparcados en la explanada de La Basílica.
Unas cuantas fotos, con los lugares mas emblemáticos de fondo y con unos aficionados como nosotros a la bicicleta, que nos confundieron con profesionales o algo así ( que Dios les conserve la vista) y quisieron hacerse una foto con nosotros. Hasta ese momento, el agua no había respetado, pero apareció una lluvia meona que nos obligo a pertrecharnos de ropa de agua, pues parecía que la cosa iba a mas cada vez. Después de las ofrendas que algunos hicieron a La Santina ( de las que yo estoy agradecido y ellos saben por que) reanudamos la marcha bajo la lluvia (como la película), esta vez en sentido contrario . El primer tramo despacito, pues la carretera estaba mojada y el asfalto no está en muy buenas condiciones, cuando hubimos llegado de nuevo a la rotonda de Corao, la carretera ya estaba casi seca, que suerte habíamos tenido, pensaba yo, pues habíamos traído la nube  pisándonos los talones a la ida  y ya se podía poner un mejor ritmo. A relevos entre Pedro y yo fuimos deshaciendo el camino, siempre controlando que el otro dúo, no pasase apuros, pero tampoco se durmiese la cosa. Así y con alguna llamada de atención por parte de Carlos ( se notaba que estaba entregando ya la calderilla) llegamos a Infiesto, donde teníamos reservada la comida. Como a partir de aquí de nuevo teníamos coche de apoyo, los tres que continuábamos, solo cambiamos el calzado y el nuevo director de equipo hizo el cambio total de indumentaria, para proseguir la etapa desde el coche.
Después de una reparadora comida y una charla de esto y aquello , de nuevo montamos en la bicicleta, Pedro, Tori y yo para hacer el último tramo. Al principio a ritmo cansino para calentar los músculos y que ninguno de los integrantes hiciese caso a las sirenas que nos silbaban desde el coche ofreciéndonos un cómodo asiento. Cuando nuestras piernas ya tenían de nuevo el tono deseado y la carretera comenzaba a picar hacia abajo, conseguimos aumentar de nuevo el ritmo.
Al paso por Pola de Siero, se nos unió un personaje ciclista llamado Rafa, que casi todos los que montamos asiduamente en bici conocemos como el del casco pintado de camuflaje, el cual me demostró, durante el tramo que rodamos juntos, que la máquina no hace al ciclista y eso que ya no llevaba la bici habitual a juego con el casco. Como la charla era tan amena, por momentos nos separábamos de Tori y Pedro y tenia que pedirle a mi acompañante que redujese la marcha. Una vez llegamos al alto, nos despedimos de nuestro acompañante circunstancial, para abrigarnos un poco, antes de realizar el último tramo. Una vez hubimos llegado al punto del que partimos allá a las 8:45, cambio de indumentaria para algunos y foto de despedida de etapa, ya con todos los deberes hechos y ala espera de reunirnos para realizarla el año que biene y podamos hacerla todo el grupo, Te esperamos Francis

domingo, 4 de septiembre de 2011

Subida a " La Farrapona "







Después de un largo periodo de inactividad del blog, con algunas etapas por el medio sin comentar y con el pesar que nos queda, por el accidente de uno de nuestros amigos, Francis, esta vez encima de su moto y que lo tendrá fuera de actividad ciclista para una larga temporada. Desde aquí mi deseo de una pronta recuperación para la actividad diaria y para compartir horas de bicicleta con todo el resto del grupo. Aprovechando que La Vuelta a España, pasa este fin de semana por Asturias, decidimos hacer la parte final de la etapa del sábado, que concluía en el Alto de La Farrapona, tres de los integrantes del grupo. En esta ocasión nos juntamos Carlos, Pedro y el que suscribe y nos desplazamos en coche hasta la localidad de Belmonte, a unos 27 km del comienzo real del puerto. Una vez estuvimos listos para la partida, con las mochilas cargadas de avituallamiento y enseres ( los gregarios, pues el líder iba sin carga extra) , partimos en dirección al reto. Por el camino nos encontramos, como es normal, con muchísima cantidad de ciclo-turistas, unos que traían mejor ritmo y nos adelantaban y otros al contrario. La primera parte del acercamiento al puerto, la hicimos acompañados de algún que otro conocido, entre los que se encontraban, Pepe ( el vasco, Carlos (Laviana) del Xixón 2000 y de otros desconocidos que se unieron a nuestro grupo. Hacia la mitad de este tramo, encontramos tres conocidos de Pedro, de un grupo de Nueva de Llanes, con los que sale cuando se desplaza allí y compartimos ruta durante el resto de la parte de acercamiento al puerto. Una vez cruzado el túnel, comienza el puerto, (o al menos eso ponía el cartel), aunque el tramo anterior fuese picando para arriba ( río bajar, camino subir, como dice Carlos) y desde aquí el trío ( no de La Azores) al principio en solitario, comenzamos la subida, sin poner un ritmo muy fuerte, pues aun nos faltaba la parte mas dura de la etapa. En el primer tramo de subida, no encontramos mucha gente, a destacar, una niña que subía con su padre, con una bici que le venía un poco grande e iba sufriendo un poco mas de la cuenta, aunque ganas no le faltaban. Pasados los primeros kilómetros, la afluencia de personal, que hacia la subida a pie era mayor y desde aquí comenzó la atracción del invento de Pedro, con su cámara portátil instalada en el manillar y que a todo el mundo llamaba la atención. Después de unos pocos kilómetros, comienza la primer zona dura, que coincidía con el tramo recién asfaltado para al paso de La Vuelta y que se alargaba algo mas de 2 kilómetros. Una vez terminada esta zona, un par de tramos de descenso de los que a la vuelta nos acordaríamos y de nuevo la pendiente, aunque en esta ocasión era menor hasta llegar al pueblo de Saliencia, a falta de 7 km para la cima y donde la cantidad de personas por la carretera en bici y a los lados caminando, aumentaba por momentos. Una parada para repostar agua y echarse un poco de alimento al cuerpo y darse el gusto de ver el buen montaje que había de auto-caravanas y coches en un aparcamiento al lado de la carretera, casi parecidos a los del Tour de Francia.

Retomamos la subida, la cual a partir de aquí se tornaba cada vez mas dura y nos exigía un poco mas de esfuerzo cada vez, aunque este casi no importaba por la cantidad de ánimos que recibíamos desde los lados de la carretera. Un poco mas adelante, hacia el km -6 nos encontramos con los amigos de Pedro de  Llanes, que estaban parados a un lado de la carretera, aparentemente arreglando un pinchazo o quizás pagando el esfuerzo realizado en la primera parte. Con el paso de los kilómetro la pendiente aumentaba, o al menos eso nos parecía a nosotros ( seria el cansancio acumulado) pero se difuminaba el cansancio, con la excitación, al menos por mi parte, por la gran cantidad de personas acumuladas en las cunetas.
Un último esfuerzo, durante casi 3 km nos llevaría a la cima, siempre acompañados por un gran grupo de personas, que no dejaban de animar. El primero en llegar al alto y el único que cruzo la meta, fue Carlos, que casi se lo llevan pal furgón de la Policía Nacional ( les dan una gorra y se creen Generales).
Pedro y yo llegamos casi de la mano y el policía de turno ya no nos dejo pasar bajo la linea de meta, lo que no nos impidió hacer las fotos de rigor, un gran abrazo entre los tres, tras conseguir realizar la promesa, que en esta ocasión mis grandes AMIGOS, Pedro y Carlos se habían marcado (yo creo que casi todos sabemos por que y se lo agradezco en el alma) y a Carlos y Pedro, ser entrevistados por un periodista del diario " La Nueva España" para la edición del día siguiente, domingo 4 de septiembre.
Bajamos hasta el -150m para ver la llegada de los ciclistas profesionales y recargar las pilas con los bocatas que habíamos subido. El ambiente era enorme y cada vez los espacios se reducían mas y ya casi no cogía un alma. La excitación aumentaba por momentos y gracias a Tori, que nos iba informando de la situación de la carrera, por teléfono, intuíamos el final.
Con la llegada del primer corredor, el estonio Rein Taaramae, a la postre ganador, se desataron las primeras euforias, pero la explosión total, fue al paso del primer español, Juanjo Cobo ( el bisonte de La Pesa), después la cámara de Pedro, no daría a basto  a sacar fotos de el resto de corredores, que llegarían a meta, cada uno en el grupo que mas se adecuaba a sus fuerzas, aunque casi todos parecian traer pocas.
Con la llegada del último pelotón, comenzamos el descenso, en alguna ocasión adelantados por los profesionales, entre los que se encontraba la Locomotora de Berna, el gran Cancellara, lo que al menos a mi, me obligo a realizar un esfuerzo extra, para rodar durante unos instantes inolvidables a su rueda. De nuevo una parada en Saliencia, para recargar pilas y otra vez a la carretera para hacer el tramo restante, el cual motivo grandes momentos de euforia. El primero, casi 5 km, hasta llegar al cruce con la carretera que venia  de Pola de Somiedo, detrás del autobús del equipo Leopard, al que casi me trago en un par de ocasiones por ir tan pegado a su rueda y los siguientes, una vez retomada la carretera que nos llevaría de nuevos al punto de partida, Belmonte, rodar entre los coches de equipo, cual profesionales (casi) y por último un gran tramo tras el coche de Euskaltel, al que le pedía ruedas y agua , pero no me hacia mucho caso.
                                                                                                                        
Una pequeña avería, nos hizo detenernos y perder la estela de los coches, aunque al menos a mi no me apaciguo, pues el resto de la etapa, ya solos los tres, lo hice casi sin querer un relevo, como si estuviera entrenando para la prueba contra-reloj del campeonato del mundo, seria el aire que me dio el rodar durante unos instantes al lado de Cancellara.
Una vez llegamos al punto de partida, recogida de enseres, últimas fotos y el segundo gran abrazo, por haber concluido con éxito el reto. Para el resto del grupo que no pudo ir, por motivos de salud y laborales, desde ya me ofrezco a acompañarles cuando lo estimen oportuno, para repetir la etapa, en especial a Francis, que se que le gustan los grandes retos y a Tori no tanto, aunque un pajarito me ha dicho que se va a montar unas ruedas de superpuertos, poneros a temblar.