

Después de un largo periodo de inactividad del blog, con algunas etapas por el medio sin comentar y con el pesar que nos queda, por el accidente de uno de nuestros amigos, Francis, esta vez encima de su moto y que lo tendrá fuera de actividad ciclista para una larga temporada. Desde aquí mi deseo de una pronta recuperación para la actividad diaria y para compartir horas de bicicleta con todo el resto del grupo. Aprovechando que La Vuelta a España, pasa este fin de semana por Asturias, decidimos hacer la parte final de la etapa del sábado, que concluía en el Alto de La Farrapona, tres de los integrantes del grupo. En esta ocasión nos juntamos Carlos, Pedro y el que suscribe y nos desplazamos en coche hasta la localidad de Belmonte, a unos 27 km del comienzo real del puerto. Una vez estuvimos listos para la partida, con las mochilas cargadas de avituallamiento y enseres ( los gregarios, pues el líder iba sin carga extra) , partimos en dirección al reto. Por el camino nos encontramos, como es normal, con muchísima cantidad de ciclo-turistas, unos que traían mejor ritmo y nos adelantaban y otros al contrario. La primera parte del acercamiento al puerto, la hicimos acompañados de algún que otro conocido, entre los que se encontraban, Pepe ( el vasco, Carlos (Laviana) del Xixón 2000 y de otros desconocidos que se unieron a nuestro grupo. Hacia la mitad de este tramo, encontramos tres conocidos de Pedro, de un grupo de Nueva de Llanes, con los que sale cuando se desplaza allí y compartimos ruta durante el resto de la parte de acercamiento al puerto. Una vez cruzado el túnel, comienza el puerto, (o al menos eso ponía el cartel), aunque el tramo anterior fuese picando para arriba ( río bajar, camino subir, como dice Carlos) y desde aquí el trío ( no de La Azores) al principio en solitario, comenzamos la subida, sin poner un ritmo muy fuerte, pues aun nos faltaba la parte mas dura de la etapa. En el primer tramo de subida, no encontramos mucha gente, a destacar, una niña que subía con su padre, con una bici que le venía un poco grande e iba sufriendo un poco mas de la cuenta, aunque ganas no le faltaban. Pasados los primeros kilómetros, la afluencia de personal, que hacia la subida a pie era mayor y desde aquí comenzó la atracción del invento de Pedro, con su cámara portátil instalada en el manillar y que a todo el mundo llamaba la atención. Después de unos pocos kilómetros, comienza la primer zona dura, que coincidía con el tramo recién asfaltado para al paso de La Vuelta y que se alargaba algo mas de 2 kilómetros. Una vez terminada esta zona, un par de tramos de descenso de los que a la vuelta nos acordaríamos y de nuevo la pendiente, aunque en esta ocasión era menor hasta llegar al pueblo de Saliencia, a falta de 7 km para la cima y donde la cantidad de personas por la carretera en bici y a los lados caminando, aumentaba por momentos. Una parada para repostar agua y echarse un poco de alimento al cuerpo y darse el gusto de ver el buen montaje que había de auto-caravanas y coches en un aparcamiento al lado de la carretera, casi parecidos a los del Tour de Francia.

Retomamos la subida, la cual a partir de aquí se tornaba cada vez mas dura y nos exigía un poco mas de esfuerzo cada vez, aunque este casi no importaba por la cantidad de ánimos que recibíamos desde los lados de la carretera. Un poco mas adelante, hacia el km -6 nos encontramos con los amigos de Pedro de Llanes, que estaban parados a un lado de la carretera, aparentemente arreglando un pinchazo o quizás pagando el esfuerzo realizado en la primera parte. Con el paso de los kilómetro la pendiente aumentaba, o al menos eso nos parecía a nosotros ( seria el cansancio acumulado) pero se difuminaba el cansancio, con la excitación, al menos por mi parte, por la gran cantidad de personas acumuladas en las cunetas.
Un último esfuerzo, durante casi 3 km nos llevaría a la cima, siempre acompañados por un gran grupo de personas, que no dejaban de animar. El primero en llegar al alto y el único que cruzo la meta, fue Carlos, que casi se lo llevan pal furgón de la Policía Nacional ( les dan una gorra y se creen Generales).
Pedro y yo llegamos casi de la mano y el policía de turno ya no nos dejo pasar bajo la linea de meta, lo que no nos impidió hacer las fotos de rigor, un gran abrazo entre los tres, tras conseguir realizar la promesa, que en esta ocasión mis grandes AMIGOS, Pedro y Carlos se habían marcado (yo creo que casi todos sabemos por que y se lo agradezco en el alma) y a Carlos y Pedro, ser entrevistados por un periodista del diario " La Nueva España" para la edición del día siguiente, domingo 4 de septiembre.

Bajamos hasta el -150m para ver la llegada de los ciclistas profesionales y recargar las pilas con los bocatas que habíamos subido. El ambiente era enorme y cada vez los espacios se reducían mas y ya casi no cogía un alma. La excitación aumentaba por momentos y gracias a Tori, que nos iba informando de la situación de la carrera, por teléfono, intuíamos el final.
Con la llegada del primer corredor, el estonio Rein Taaramae, a la postre ganador, se desataron las primeras euforias, pero la explosión total, fue al paso del primer español, Juanjo Cobo ( el bisonte de La Pesa), después la cámara de Pedro, no daría a basto a sacar fotos de el resto de corredores, que llegarían a meta, cada uno en el grupo que mas se adecuaba a sus fuerzas, aunque casi todos parecian traer pocas.
Con la llegada del último pelotón, comenzamos el descenso, en alguna ocasión adelantados por los profesionales, entre los que se encontraba la Locomotora de Berna, el gran Cancellara, lo que al menos a mi, me obligo a realizar un esfuerzo extra, para rodar durante unos instantes inolvidables a su rueda. De nuevo una parada en Saliencia, para recargar pilas y otra vez a la carretera para hacer el tramo restante, el cual motivo grandes momentos de euforia. El primero, casi 5 km, hasta llegar al cruce con la carretera que venia de Pola de Somiedo, detrás del autobús del equipo Leopard, al que casi me trago en un par de ocasiones por ir tan pegado a su rueda y los siguientes, una vez retomada la carretera que nos llevaría de nuevos al punto de partida, Belmonte, rodar entre los coches de equipo, cual profesionales (casi) y por último un gran tramo tras el coche de Euskaltel, al que le pedía ruedas y agua , pero no me hacia mucho caso.
Una pequeña avería, nos hizo detenernos y perder la estela de los coches, aunque al menos a mi no me apaciguo, pues el resto de la etapa, ya solos los tres, lo hice casi sin querer un relevo, como si estuviera entrenando para la prueba contra-reloj del campeonato del mundo, seria el aire que me dio el rodar durante unos instantes al lado de Cancellara.
Una vez llegamos al punto de partida, recogida de enseres, últimas fotos y el segundo gran abrazo, por haber concluido con éxito el reto. Para el resto del grupo que no pudo ir, por motivos de salud y laborales, desde ya me ofrezco a acompañarles cuando lo estimen oportuno, para repetir la etapa, en especial a Francis, que se que le gustan los grandes retos y a Tori no tanto, aunque un pajarito me ha dicho que se va a montar unas ruedas de superpuertos, poneros a temblar.